Un papá y una mamá cerraron el año con un gesto muy lindo que quedará en la memoria de sus hijos. Una caja envuelta en papel rojo, que estaba en la sala, escondía una PlayStation 5 para dos hermanitos de 6 y 11 años, entregada como regalo compartido de fin de año.
🥺🥺🥺
Antes de abrirla, los padres hicieron una breve advertencia de que era un regalo para los dos, para disfrutarlo y cuidarlo juntos. La caja se abrió despacio, con atención, nervios y mucha emoción. Al quitar el papel y reconocer la consola, la felicidad fue inmediata. Sonrisas de felicidad, miradas de sorpresa, y la necesidad de confirmar en voz alta lo que estaban viendo marcaron ese lindo momento.
No hubo cámaras preparadas ni guion. Solo la reacción auténtica de dos peqqueños entendiendo que algo importante acababa de pasar. La PS5 apareció como un como la promesa de tiempo compartido, juegos por descubrir y rutinas nuevas dentro de casa.
Tras destaparlo llegaron las preguntas inevitables, si ya podían encenderla, qué juegos descargar primero y cuánto faltaba para empezar a jugar.
Escenas así son la representación de muchos de nosotros y explican por qué una consola va más allá del entretenimiento.Es un punto de unión familiar, un inicio y, muchas veces, el cumplimiento de uno de esos sueños que uno de niño ve como imposible., pero que al final la vida se encarga de entregárselo en el momento que menos esperamos.